Nací en Baeza (Jaén), apenas viví allí tres años, por lo que mis recuerdos se limitan a una Semana Santa, a los caramelos que me daba mi abuelo y a las caídas por la cuestecita de la entrada, esto también me lo recuerdan las cicatrices que ahora tengo en las rodillas. A los tres años me trasladé a Guadalajara, ciudad, que con todos los respetos, odio a muerte. Allí he vivido hasta hace dos años, es decir, la mayor parte de mi vida y, sinceramente, no recuerdo nada verdaderamente bueno que me haya dado esa asquerosa ciudad, salvo el nacimiento de mi hermano, que la verdad también cuestiono que eso haya hecho algún bien a la humanidad. La cuestión es, que como Guadalajara, tan limitada ella, no tiene res de res* a la hora de estudiar, en serio, me tuve que ir a Madrid y es aquí donde a pesar de no haber vivido nunca he disfrutado de los mejores momentos, hasta hace dos años. Es en Madrid donde he conocido la gente más importante que ha pasado por mi vida, donde he pillado las mayores borracheras, donde más me han besado, donde más he comprado, donde más he reído, donde más he hecho el amor, donde le conocí a él, donde he hecho todo lo importante hasta, como ya he dicho antes, hace dos años. Concretamente hasta el 13 de agosto del 2002. Día en el que dejo TODO y me vengo a Barcelona. ¿EL motivo? Pues el de siempre, el amor. En Barcelona he conocido la felicidad en todos los sentidos. Es aquí donde he disfrutado de la vida, así como suena. Pero aún así, yo me siento de MadriZ, del MadriZ de Sabina, del MadriZ del Chotis, de MadriZ. Y ahora pensaréis: ¡pero si nació en Jaén y en Madrid ni a vivido! Y qué, los de MadriZ somos así de chulos y nacemos donde nos da la gana ;-)
Aunque no negaré que es de Barcelona de quien estoy enamorada y Madrid es ese viejo amante con quien le soy infiel, a mi amada Barcelona, de cuando en cuando.
*Expresión catalana que significa nada de nada.